11oct. 99 A las 9:43

El Gobierno actualiza el censo de afectados de la colza: 17.994 enfermos y 1.742 fallecidos

Un estudio atribuye la mayor adulteración de las principales remesas de aceite a un posible fallo en la maquinaria de la refinería

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

La Administración ha actualizado los distintos censos autonómicos de afectados por el síndrome tóxico (resultado del consumo de aceite de colza desnaturalizado) con un resultado de 17.994 enfermos y 1.742 fallecidos hasta el momento, según un informe del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales al que ha tenido acceso Europa Press.

Estos datos corresponden al “Informe sobre el Estado de Situación de la Medidas Propuestas por la Ponencia Especial del Síndrome Tóxico” elaborado por una comisión interministerial compuesta por los ministerios de Sanidad, Asuntos Sociales, Justicia y Economía. De este informe, la comisión destaca de forma especial que los grupos más dependientes (menores de 18 años y mayores de 65 años) constituyen un 25,35 por ciento del censo activo de afectados y que el mayor número de estos se concentran en el grupo de edad productiva (de 31 a 50 años).

En lo que se refiere a la distribución por sexos, destaca la mayor prevalencia de la enfermedad en las mujeres. Concretamente, las cifras muestran que un 38,46 por ciento de los casos corresponde a los hombres, y un 61,54 por ciento al sector de población femenino. FALLECIDOS

Por otra parte, a pesar de que la Administración no posee datos completos sobre la tasa de mortalidad en el colectivo de afectados, en el informe se calcula que a finales de 1997 habían fallecido por diversas causas, relacionadas con el síndrome tóxico, un total de 1.742 personas, que representan un 8,5 por ciento del censo inicial de afectados.

Respecto a las ayudas económicas, el núcleo principal de ayudas y prestaciones que gestiona la Oficina de Prestaciones Económicas y Sociales del Síndrome Tóxico indica que 3.502 unidades familiares (el 33,27 por ciento del total de familias con miembros afectados en el año 1982) son beneficiarias de la Ayuda Económica Familiar Complementaria, con un importe medio mensual de 77.426 pesetas. Teniendo en cuenta que la media de miembros afectados por unidad familiar –continúa el informe– se sitúa actualmente en 1,6 por familia, la protección dispensada por este concepto alcanza un total de 5.603 personas afectadas.

Respecto a las pensiones y subsidios específicos del síndrome tóxico en sus diversas modalidades, actualmente la perciben un total de 3.301 personas, con un importe medio mensual por prestación de 54.103 pesetas. En la actualidad la enfermedad sigue un proceso de remisión de las grandes lesiones neurológicas invalidantes, con disminución de la fibrosis intersticial.

Sin embargo, se observan efectos a largo plazo de dichas lesiones, con abundantes síntomas como calambres, inestabilidad postural, mialgias, trastornos de la sensibilidad y fatigabilidad muscular. Al mismo tiempo, se observan datos de enfermedad cardiorespiratoria como hipertensión pulmonar en diferentes estadios de evolución y alteraciones de la mecánica respiratoria, debidas a factores múltiples.

INVESTIGACION DEL SINDROME DEL ACEITE TOXICO

El informe de la comisión interministerial incluye un anexo con el estado de la investigación del denominado ´Síndrome del Aceite Tóxico´ (SAT). En este punto, el trabajo llevado a cabo por Epidemiología e Información Sanitaria del Instituto de Salud Carlos III ha encontrado indicios de que los mayores índices de adulteración de las principales remesas de aceite (correspondientes a la empresa Raelca) se debió a un fallo en la maquinaria de la refinería.

Desde finales de los años 80 –recuerda el informe– el principal eje de importadores y distribuidores de este aceite se concentraba en el área norte de España y Cataluña. Desde esta red el aceite alcanzaba el mercado del resto de la península, incluido el área de Madrid y Castilla. “En la primavera de ese mismo año –añade– Raelca, empresa del circuito de Madrid, decide romper su comercio con el área de Cataluña y establecerse como distribuidor principal, para lo que contacta con el importador pricipal y contrata los servicios de una refinería en Sevilla.

Según el Carlos III –que está llevando a cabo una reproducción del “accidente” ocurrido en la mencionada refiería– parece que éste pudo deberse a la elevación de la temperatura durante el proceso de desodorización, lo que habría posibilitado una reacción química “que no se hubiese producido en otras circunstancias”. “Esto justifica la ausencia de estos compuestos en otros circuitos y refinerías del país”, apostilla.

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