21ago. 99 A las 12:34

La baja frecuencia de los defectos congénitos en España está relacionada con la alimentación mediterránea

SANTANDER, 21 (EUROPA PRESS)

El hecho de que España sea un país que presenta una frecuencia

media-baja de malformaciones congénitas está seguramente relacionado

con la alimentación mediterránea ya que lo mismo sucede en países del

área mediterránea como Francia e Italia, según ha señalado a Europa

Press la doctora María Luisa Martínez-Frías, directora del Estudio

Colaborativo Español de Malformaciones Congénitas.

Martínez-Frías, quien esta semana ha dirigido en la UIMP un curso

magistral sobre los defectos congénitos, explicó que dado que la

mujer embarazada precisa de una buena alimentación y la mediterránea

es muy saludable, ello probablemente incide en que en España la

incidencia de las malformaciones congénitas sea baja.

Explicó que por lo general, esta incidencia es la misma en todo el

país, si bien, desde que se promulgara la ley del aborto, varía por

la distinta situación de la sanidad en cada comunidad autónoma que

hace que los habitantes de unas comunidades tengan mayor acceso al

aborto terapéutico que los de otros territorios.

ENFERMEDADES MATERNAS.

La experta se refirió también al riesgo que para el desarrollo del

feto tienen las enfermedades maternas, e indicó que aquéllas de

carácter crónico, como la diabetes, pueden producir malformaciones de

columna vertebral ó extremidades, por lo que destacó la necesidad de

minimizar el impacto de esas enfermedades siguiendo un estricto

control de las mismas.

En cuanto a las infecciones, como pueden ser la rubeola, varicela,

etcétera, que también suponen un riesgo para multitud de defectos

congénitos, señaló que hay una medida preventiva “muy sencilla” cual

es vacunarse antes de la gestación.

Subrayó que la mejor medida preventiva es “planificar la

gestación” y explicó que tomar ácido fólico antes del embarazo, y

hasta el tercer mes de gestación, diariamente, disminuye el riesgo de

malformaciones en el feto como espina bífida, cardiopatía congénita y

de otros defectos congénitos.

Como resumen señaló que la futura madre debe comprobar si ha

pasado infecciones, para vacunarse contra ellas, si no se han pasado,

y tener cuidado para no contagiarse y seguir todas las medidas

preventivas que hoy se conocen como no beber alcohol ni fumar, así

como “actuar como si se estuviera embarazada desde el momento en que

se abandona el método anticonceptivo, para proteger al embrión las

primeras semanas de gestación en que ya se está embarazada y no se

sabe todavía”.

En cuanto a los medicamentos, indicó que existe una idea extendida

y equivocada de que tomarlos duranate el embarazo es malo y señaló

que “eso no se puede decir en general”. Indicó en este sentido que la

mujer embarazada no tiene que tomar los que no sean adecuados pero

subrayó que si tiene una enfermedad, hay que tratarla porque puede

ser un riesgo.

TRABAJO.

En cuanto al trabajo durante la gestación, indicó que trabajar con

sustancias químicas o en ambientes con altas temperaturas son las

principales contraindicaciones para una mujer embarazada, ya que

constituyen importantes factores de riesgo que pueden derivar en

defectos congénitos del embrión y explicó que en el caso de las

mujeres que trabajan con productos químicos o próximas a ellos se ha

detectado un ligero incremento en el número de abortos.

Destacó que las medidas preventivas son “sencillas”, ya que

consisten en que el lugar de trabajo tenga una ventilación adecuada y

que se utilicen mascarrillas y guantes. “Ventilar es una medida

preventiva facilísima y reduce enormemente el riesgo”, afirmó la

experta, quien destacó que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales

recoge “muy vagamente” las cuestiones relacionadas con las

condiciones ambientales de las mujeres embarazadas. “En definitiva

–dijo–, no se trata de que la mujer embarazada no trabaje, se trata

de que las condiciones del trabajo sean adecuadas para ella y para la

gestación”, comentó.

Por otro lado, explicó que los estudios han constatado que las

mujeres que se dedican a la agricultura tienen más riesgo de tener

bebés con espina bífida, microcefalia y retraso mental asociado, y

cardiopatías congénitas, por el uso de sustancias químicas como

pesticidas y herbicidas.

Añadió que aunque por el momento sólo son indicios, también es

preocupante el caso de las mujeres que trabajan en la limpieza en

seco, en la que se utiliza el percloroetileno, sustancia que puede

generar problemas de tipo neurológico si sus niveles en la sangre son

mayores de los aceptados.

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