A las 16:43

La OCU muestra a la AECOSAN su preocupación sobre el modelo de etiquetado propuesto por las multinacionales alimentarias

MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

La Organización de Consumidores y Usuarios ha mostrado su preocupación a la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) sobre cómo se está desarrollando el sistema de Etiqueta Nutricional Evolucionada (ENL) basado en el tamaño de las porciones.

Y es que, a su juicio, este sistema no cumple con los requisitos definidos en el reglamento de la Unión Europea sobre información nutricional adicional, “ni es útil” para que los consumidores puedan elegir alimentos más saludables.

En España se están desarrollando esquemas, diseñados por operadores de la industria o por autoridades nacionales, que, según la OCU, no cumplen con los requisitos legales establecidos en el Reglamento de Información Alimentaria, como la Etiqueta de Nutrición Evolucionada (ENL), propuesta por cinco empresas multinacionales de alimentos y bebidas (Nestlé, Unilever, Mondelez, Coca Cola y PepsiCo).

Este sistema busca adaptar la etiqueta nutricional del semáforo del Reino Unido de tal forma que el código de color para “porciones más pequeñas”, dependerá de criterios “más indulgentes” que aquellos de las porciones más grandes o por 100 gramos.

EL CÓDIGO DE COLORES INDUCIRÁ A “ERROR” A LOS CONSUMIDORES

En este sentido, la OCU ha respaldado el código de colores, siempre y cuando estén basados en criterios uniformes para ayudar a los consumidores a descifrar la información nutricional con mayor facilidad. Si bien, ha avisado de que el código de colores basado en el tamaño de las porciones, como lo proponen estas compañías de la industria alimentaria, inducirá a “error” a los consumidores porque no podrán comparar “fácilmente” diferentes productos si los colores del esquema pueden variar cuando se usan para porciones más grandes o más pequeñas.

Además, apostilla, los tamaños de las porciones que actualmente asignan las propias empresas suelen ser poco realistas. “El propio modelo realizado por las empresas muestra que el efecto principal de la ENL es que, para porciones de menos de 50 gramos, el número de ‘rojos’ para grasa, azúcar y/o sal tiende a disminuir significativamente en comparación con el esquema de semáforo original del Reino Unido. Además, al contrario de lo que dicen las compañías, no hay evidencia que demuestre que ENL aliente a los consumidores a comer porciones más pequeñas, sino todo lo contrario”, ha argumentado la OCU.

Aun así, la organización ha comentado que las compañías ENL han anunciado su intención de probar su esquema en Europa desde finales de 2018 hasta finales de 2020 para recopilar información sobre los consumidores. Sin embargo, tal y como ha recordado la OCU, solo se necesitaron 10 semanas para que el estudio dirigido por el gobierno francés sobre el sistema ‘NutriScore’ generara una “sólida base de evidencia” de que funciona.

Por todo ello, la organización ha mostrado su preocupación por el hecho de que se permita el uso del esquema ENL durante dos años en Europa, antes de asegurarse cuál podría ser el resultado, ya que “no ha demostrado pruebas sólidas de efectividad” y, por el contrario, tiene un “gran potencial” para “engañar” a los consumidores.

“Los esquemas de etiquetado nutricional simplificados que no cumplan con los criterios establecidos en la legislación de etiquetado de alimentos no deberían permitirse en el mercado, incluso bajo el pretexto de una fase de ‘prueba’, por lo que pedimos que no se permita la ‘prueba’ del esquema ENL en el mercado español”, ha zanjado la OCU.[FIN]

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