08ago. 99 A las 15:31

Un estudio estadounidense de profesionales de salud dice que contraer matrimonio puede ser causa para padecer estrés

MURCIA, 8 (EUROPA PRESS)

Un estudio realizado por la Asociación Estadounidense de

Profesionales de la Salud (US Healthcare) asegura que existen

personas que padecen estrés después de contraer matrimonio o tras la

reconciliación posterior a una separación matrimonial, según

informaron fuentes de la secretaría sectorial de Mujer y Juventud.

Según este estudio, son las mujeres las que sienten en estos casos

una mayor tensión física y mental, con un 70 por ciento frente al 30

por ciento de los hombres.

Como consecuencia del estrés, están más alerta, aumenta su número

de pulsaciones, sus músculos se tensan, sudan, cambian de apetito o

sufren dolores de cabeza, estomacales o intestinales, e incluso

pueden tener algún temblor de manos.

Los estudios estadounidenses deducen, tras la observación y el

análisis de un gran número de casos de personas con estrés posterior

a un cambio en la relación con su pareja, que esta disfunción no

puede eliminarse del todo y forma siempre parte de la vida. No

obstante, afirman que, a veces, esa ansiedad es saludable si se

padece en pequeñas cantidades, ya que motiva al que la soporta a

realizar su actividad diaria y a sacar una mayor productividad de

ella.

El problema llega cuando toda actividad, por pequeña que sea

genera nervios, lo que termina siendo nocivo a lo largo del tiempo.

De hecho –continua el estudio– un individuo propenso al estrés

puede ser objeto de resfriados, trastornos respiratotrios y hasta de

caries dentales. También puede aumentar su riesgo de desarrollar

cardiopatía, presión arterial alta, diabetes, asma, úlceras, colitis

y, en último extremo, cáncer.

La señal más conocida que induce a pensar que se puede padecer

estrés es la sensación de pánico transformada en un nudo en la

garganta o en sudor de manos cuando queda por delante un día difícil

en la casa o en el trabajo.

Asimismo, es frecuente experimentar irritabilidad, indigestión,

diarrea u orinación frecuente, además de tensión muscular en el

cuello, hombros, parte baja de la espalda o de la mandíbula.

La alteración nerviosa que sufren los que padecen estrés les

empuja además a comer en exceso, a beber y fumar compulsivamente, lo

que dificulta su capacidad de concentración y sueño.

Entre las principales causas de la mala adaptación al estrés, los

investigadores estadounidenses citan la hiperactividad, la

agresividad, la inmovilidad, dormir en exceso, el deseo sexual

reducido o sentirse “quemado”.

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08/08/15-42/99

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